El proyecto busca expandir las capacidades científicas del país en el ámbito espacial.
Un conjunto de experimentos científicos desarrollados en Chile ya se encuentran en la Estación Espacial Internacional (EEI) marcando un nuevo hito para la investigación nacional. La misión tiene como objetivo estudiar el comportamiento de sistemas biológicos y tecnológicos en condiciones extremas del espacio exterior.
El proyecto es liderado por Marcos Díaz Quezada, Investigador Asociado del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines – CATA (Centro Basal ANID), académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Fisicas y Matematicas de la Universidad de Chile y coordinador del Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la misma universidad.
El envío se realizó a bordo de un cohete Falcon 9 de la compañía SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos, y contempla una serie de experimentos que permanecerán cerca de seis meses en órbita, a una distancia denominada baja respecto a la superficie terrestre.
En esta misión, el equipo incorporó dentro de un contenedor estandarizado microorganismos extremófilos capaces de sobrevivir en ambientes extremos. El objetivo es analizar cómo variables propias del entorno espacial, como la microgravedad y la radiación, inciden en sus mecanismos de supervivencia, adaptación y funcionamiento.
“Esta iniciativa tiene que ver principalmente con desarrollar conocimientos y capacidades técnicas y tecnológicas para llevar a cabo experimentos en el espacio. Buscamos ofrecer herramientas que permitan que más grupos científicos en Chile puedan proyectar sus investigaciones hacia este entorno”, explica Marcos Díaz Quezada.
Junto con las muestras biológicas, la misión también incluye la evaluación de tecnologías avanzadas, cuyo comportamiento será analizado en condiciones espaciales. Esto permitirá validar instrumentación que podría ser utilizada en futuras plataformas, tanto dentro como fuera de la EEI, e incluso en satélites tipo CubeSat.
“Dentro de la EEI hay principalmente microgravedad, entonces se pueden aislar variables y observar los efectos de una y otra. Posteriormente, los experimentos, tanto internos como externos, volverán a la Tierra, donde podremos realizar pruebas finales mucho más sofisticadas”, explicó el investigador del CATA.
El desarrollo de este laboratorio miniaturizado implicó importantes desafíos técnicos, especialmente en la integración de los requerimientos científicos con las limitaciones de espacio, volumen, energía, almacenamiento y transmisión de datos propias de este tipo de plataformas. “Hay que congeniar el experimento ideal con las capacidades reales disponibles. Mientras más compacto y automatizado es el sistema, mayor es el desafío en términos de desarrollo tecnológico y capital humano avanzado”, señala Díaz.
Además del valor científico, esta misión representa un paso relevante en la consolidación de capacidades nacionales en exploración espacial. En esa línea, desde el CATA se observa este tipo de iniciativas como una oportunidad para proyectar su experiencia en instrumentación astronómica y desarrollo tecnológico hacia este ámbito.
“Este tipo de proyectos puede contribuir a consolidar ese puente, mostrando que en el país ya existen capacidades concretas para desarrollar y ejecutar experimentos en órbita, lo que podría motivar una mayor articulación entre el desarrollo tecnológico que se realiza en Chile desde el ámbito astronómico hasta su aplicación en el espacio”, enfatiza Marcos Díaz.
Durante su permanencia en la EEI, los microorganismos serán monitoreados de forma remota, lo que permitirá evaluar su adaptabilidad en tiempo real. Una vez finalizada la misión, las muestras regresarán a la Tierra para realizar análisis más detallados, incluyendo estudios genómicos y proteómicos, así como la evaluación de los sistemas tecnológicos enviados.
Este proyecto ha sido financiado principalmente por un proyecto anillo (ATE220057) liderado por la Universidad de Chile a través de SPEL en colaboración con la Universidad de Santiago de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y un proyecto Fondecyt Regular (1251703) liderado por SPEL-Universidad de Chile y la Fundación Biociencia. Además de experimentos del equipo principal de investigadores se llevaron experimentos de diversos grupos invitados tanto nacionales como internacionales, los que también incluyeron trabajo con escuelas. Estas iniciativas buscan posicionar a Chile en el desarrollo de ciencia y tecnología espacial, abriendo nuevas oportunidades para la investigación y el desarrollo de capacidades en el país.

Parte del Equipo SPEL que desarrolló la misión a la estación espacial internacional. De izquierda a derecha Felipe Díaz Huenupan, Rodrigo Muñoz Lazo, Samuel Gutierrez Rusell, José Pedreros Matus, Joaquín Diaz Peña y Patricio Jara Quiroz. Faltan en la imagen: investigador Matias Vidal Valladares y los colaboradores externos: Cristobal Garrido, Luis Guzman, y Elias Obreque.

Experimento en su interior.
Plataforma durante las pruebas en instalaciones de la empresa Voyager y de NASA Johnson en Webster, Texas.




