Con la puesta en marcha del Legacy Survey of Space and Time (LSST), se inicia una investigación de diez años que permitirá registrar el cielo austral con un nivel de detalle sin precedentes.
El Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Cerro Pachón, región de Coquimbo, dio inicio oficial a la Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad (LSST, por sus siglas en inglés), programa que se extenderá durante los próximos diez años. Este hito es la culminación de años de esfuerzo por parte de miles de personas y llega tras el evento de primera luz registrado en junio de 2025 y completar los trabajos finales de puesta en servicio, la revisión de preparación operacional y el inicio del flujo de alertas.
Una cámara enorme apuntando al cielo austral
Rubin observará sin descanso todo el cielo austral para crear un registro dinámico ultra amplio y profundo del Universo. Según explica Roberto Assef, Subdirector e Investigador Principal del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines – CATA (Centro Basal de ANID), “el proyecto LSST mapeará el cielo en seis bandas de color distintas durante una década, con dos objetivos centrales: construir una ‘película’ que permita estudiar el cosmos de manera dinámica, y combinar todas las imágenes tomadas para obtener una fotografía final extremadamente profunda”.
Para lograr esto, el instrumento combina una enorme capacidad de captación de luz, la posibilidad de desplazarse rápidamente por el cielo y un amplio campo de visión. Su cámara de 3.200 megapíxeles (la más grande del mundo) capturará una nueva imagen aproximadamente cada 40 segundos.
Assef enfatiza que, para estudiar el cielo dinámico, “el telescopio volverá a cada parte de este aproximadamente cada 3 días, excepto en los campos especiales llamados Deep Drilling Fields, donde lo hará de manera mucho más frecuente. Esta es la primera vez que un instrumento de esta apertura, cercana a los 6 metros, realiza un sondeo de estas características, lo que permite observar mucho más profundo que los telescopios más pequeños usados hasta ahora para este tipo de estudios”.
«El inicio de las operaciones marca un antes y un después, pues da paso a una estrategia ambiciosa de observación, que es el punto desde donde podemos comenzar a recolectar los datos para estudiar el Universo en todas sus dimensiones, desde el Sistema Solar hasta sus confines más alejados», releva también el académico de la Universidad Diego Portales (UDP).
Un torrente de datos astronómicos
Cada noche, Rubin recopilará aproximadamente diez terabytes de datos y generará millones de alertas sobre cambios en el cielo nocturno. Según explica Assef, “este escenario exigirá nuevas formas de trabajo para la comunidad astronómica, en las que algoritmos de machine learning serán clave para categorizar y priorizar esa cantidad de registros”.
Por su parte, Francisco Förster, Investigador Asociado del CATA y académico de la Universidad de Chile señala que, dentro de los mayores desafíos de analizar los datos del observatorio, “será su correcta caracterización y clasificación de forma automática y a escala. Se necesitarán métodos estadísticos eficientes computacionalmente que permitan el análisis de grandes muestras de objetos, sin introducir sesgos significativos”.
Una vez que finalice la investigación LSST, el conjunto de información final contendrá miles de millones de objetos con billones de mediciones. Será la primera vez que un volumen tan grande de datos astronómicos esté disponible para la comunidad científica, lo que abrirá la puerta a nuevas formas de descubrimiento tanto para científicos como para el público.
Para Roberto Assef, el impacto de este nuevo sondeo se proyecta también sobre todas las líneas de investigación del CATA. «Buena parte de los investigadores, investigadoras y estudiantes ya son parte integral de las colaboraciones científicas de esta iniciativa y llevan muchos años pensando en cómo explotar estos datos, incluso, ya liderando estudios científicos preparatorios. Esperamos que nuestro Centro continúe jugando un rol de liderazgo científico en este gran proyecto», señala.
Uno de esos ejemplos es el de las lentes gravitacionales fuertes, sistemas relativamente escasos en el Universo. El Investigador Asociado del Centro y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Timo Anguita, integra la colaboración científica del Strong Gravitational Lensing Science Collaboration (SLSC) del LSST, quien grafica el potencial de este avance para el campo de estudio.
“Un survey así de profundo en todo el cielo austral será único para encontrar del orden de 100.000 sistemas de este tipo, revolucionando el área. Además, al observar alrededor de 800 veces cada uno de los campos en 10 años y en 6 distintos filtros, nos permitirá utilizar miles de fuentes lenseadas variables, como quasares y supernovas, para medir parámetros cosmológicos como la constante de Hubble”, explica Anguita. “En este sentido, en la colaboración del SLSC, llevamos más de 15 años planificando cómo aprovechar al máximo las observaciones de Rubin para encontrar estos objetos y hacer seguimiento de ellos con otros instrumentos para maximizar el retorno científico”.
Un liderazgo que se consolida
Con Rubin en plena operación, Chile concentra gran parte de la capacidad de observación óptica del mundo, consolidando su posición como uno de los principales polos de observación astronómica del planeta. Assef destaca que este liderazgo territorial se traduce también en protagonismo científico.
«Es fundamental para el avance de nuestra comunidad, pues el hecho de que esté en Chile nos permite participar y liderar la ciencia de este proyecto, que es altamente relevante a nivel global. Ciertamente, refuerza nuestro rol como la capital astronómica mundial, no solo como un lugar desde donde se obtienen los datos, sino también como un lugar donde se hacen los descubrimientos», releva.
Finalmente, el Subdirector del CATA concluye que este hito permitirá avanzar en la comprensión de muchísimos aspectos distintos del Universo y los que aún siguen fuera de alcance. “Lo más importante es todo lo que aún no hemos pensado que existe. Explorar una nueva ventana como esta nos va a dar muchas sorpresas y seguro cambiará cómo entendemos el cosmos».
El Observatorio Vera C. Rubin es financiado por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) y el Departamento de Energía (DOE) de Estados Unidos, y es operado conjuntamente por NOIRLab de NSF, administrado por la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía (AURA), y el Laboratorio Nacional del Acelerador SLAC del DOE.

Este mapa muestra una semana representativa de las observaciones del Observatorio Rubin para la Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad. El color de cada mosaico representa el filtro utilizado para cada exposición (u, g, r, i, z y y), lo que revela la rapidez con la que el Observatorio Rubin elabora un mapa multicolor del Universo.
Créditos: NSF–DOE Vera C. Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA




