Ante académicos y estudiantes de la UNSAAC, la exposición de Santiago Prat abordó cómo tecnologías creadas para observar el cosmos hoy encuentran aplicaciones en distintos sectores productivos.
Santiago Prat, Gerente General del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines – CATA (proyecto financiado por ANID), participó como expositor en la XIII Semana Internacional de Investigación, Innovación y Emprendimiento de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), en Perú. El encuentro fue organizado por el Vicerrectorado de Investigación de esa casa de estudios entre el 14 y el 18 de septiembre.
Durante la jornada, en el auditorio de la Facultad de Ciencias Químicas, Físicas y Matemáticas, presentó la ponencia «Del Universo a la industria: CATA, un caso de complejidad económica y ‘Scrabble’ tecnológico». En ella, expuso cómo el Centro se ha ido vinculando con la industria a partir de los conocimientos y capacidades que utiliza en astronomía.
Para explicarlo, recurrió a la «Teoría Scrabble» del desarrollo económico, formulada por el economista de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann. Según esta metáfora, la riqueza de una economía depende de la cantidad y diversidad de “letras” (capacidades tecnológicas y know-how) que posee para combinar en “palabras” (productos y servicios de exportación).
Bajo esta lógica, la óptica, los sensores, la electrónica y el procesamiento de datos que exige la astronomía son letras que CATA combina para resolver problemas productivos. El área de Transferencia Tecnológica se encarga de ese trabajo, conectando a investigadores e ingenieros con empresas interesadas en incorporar estas tecnologías.
“La ponencia presentó al CATA, como un caso concreto de generación de “letras raras”: su estrategia de transferencia tecnológica —sostenida en cuatro pilares institucionales y un cambio cultural interno— ha permitido convertir capacidades desarrolladas para la astronomía (espectroscopía,radiofrecuencia, fotogrametría, sensórica de precisión) en un portafolio de 18 tecnologías activas”, señaló Santiago Prat. “Lo que compartimos en Perú es nuestra estrategia de aproximación en dos frentes: contacto directo con empresas que traen problemas reales, y formación a los propios investigadores para que aprendan a reconocer el potencial de aplicación de sus métodos. La ciencia, bien conectada con el mundo productivo, puede ayudar a que nuestros países fabriquen bienes más sofisticados y con mayor valor agregado».
La Semana reunió a investigadores y más de 24 expositores tanto del país vecino como internacionales en conferencias, mesas redondas y talleres, varios de ellos dedicados a la transferencia de tecnología y al emprendimiento científico. El objetivo del encuentro es que el conocimiento generado en las universidades se transforme en soluciones concretas para el crecimiento económico y las políticas públicas.
«Chile y Perú comparten desafíos parecidos, como economías apoyadas en sus recursos naturales y la necesidad de agregar valor a partir del conocimiento. Llevar la experiencia del CATA a universidades de la región es también una oportunidad para aprender de ellas y abrir espacios de colaboración para construir el abecedario necesario para dejar de exportar únicamente materias primas, y empezar a exportar conocimiento, tecnología e innovación de clase mundial «, concluyó el Gerente General.




